Las mujeres tienen que levantar pesas de verdad, no mancuernas de kilo y medio
22 Enero, 2026
Trabajar la fuerza genera funciones metabólicas clave y beneficios a largo plazo para la salud. El músculo, tejido metabólicamente activo, quema más calorías en reposo que la grasa, acelerando el metabolismo basal y facilitando el control de peso. No es magia, es ciencia. Y entrenar fuerza mejora la sensibilidad a la insulina, regulando glucosa y reduciendo riesgos de diabetes y enfermedades cardíacas.
Estudios destacan su rol en la salud hormonal y prevención de osteoporosis al estimular la densidad ósea. Aumenta fuerza, equilibrio y autonomía en la vejez, previniendo caídas y fomentando envejecimiento saludable. Fortalece el sistema inmunológico, reduce inflamación y mejora calidad de vida general.
Músculo como sinónimo de salud y longevidad
Dicho esto no es de extrañar que cada vez sean más personas las que incorporan el entrenamiento de fuerza en sus rutinas diarias. Lo que antes se asociaba casi exclusivamente con el culturismo y los ‘Gymbross’, hoy se considera una herramienta clave para la salud general. Una tendencia que refleja un cambio cultural: el músculo ya no se ve solo como estética, sino como sinónimo de salud y longevidad.
«Las mujeres tienen que empezar a hacer ejercicio de fuerza. Levantar pesas de verdad, no mancuernas de kilo y medio, eso es para rehabilitación, no para una persona sana que necesita construir músculo», indica tajante Jana Fernández, experta en fisiología y longevidad, en una entrevista en el pódcast Tengo un Plan.
Beneficios del entrenamiento de fuerza en las mujeres respaldados por la ciencia
- Fortalece huesos y previene osteoporosis, estimulando la densidad ósea, especialmente en menopausia.
- Reduce riesgo de lesiones al estabilizar articulaciones, tendones y ligamentos, mejorando movilidad.
- Acelera metabolismo al aumentar masa muscular, favoreciendo quema de grasa y control de peso.
- Mejora salud mental, reduciendo ansiedad, estrés y regulando hormonas como estrógenos y cortisol.
- Combate envejecimiento, preservando fuerza, equilibrio y autonomía a largo plazo
La divulgadora desmitifica durante la charla lo que durante décadas se consideró el entrenamiento ‘ideal’ para las mujeres, ese asociado a largas sesiones de aeróbicos o rutinas de baile como Zumba, acompañadas de ejercicios con mancuernas ligeras y muchas repeticiones. La evidencia científica y la experiencia de las profesionales del bienestar llevan tiempo cambiando este paradigma.
La divulgadora y conferenciante subraya que el entrenamiento de fuerza no solo es una cuestión de estética, sino también una herramienta clave de salud, especialmente a partir de la perimenopausia. «Las hormonas femeninas – estrógeno y progesterona – ayudan a mantener la salud ósea y muscular. Pero cuando estas descienden, el cuerpo pierde parte de su capacidad de generar músculo y de regenerar tejido óseo», explica durante su participación en el citado espacio.
La debilidad muscular aumenta el riesgo de fracturas y caídas en mujeres mayores
Este cambio hormonal del que habla la especialista puede comenzar hasta una década antes de la menopausia, y provoca una mayor tendencia a acumular grasa en la zona abdominal, junto con pérdida de firmesa y masa magra.
La especialista recuerda que la debilidad muscular y la baja densidad ósea aumentan el riesgo de fracturas y caídas en mujeres mayores. «Cuando llegan los problemas de cadera o de movilidad, muchas veces la raíz está en años sin trabajar la fuerza», apunta. Por ello propone incorporar sesiones regulares de entrenamiento con pesas o resistencia progresiva, adaptadas al nivel de cada persona y supervisadas por profesionales cualificados.
El cambio de mentalidad avanza lentamente, pero cada vez más mujeres entienden que levantar peso no las vuelve «grandes» ni masculinas, sino fuertes, independientes y saludables.