Qué pasa en el cuerpo si comemos fresas todos los días y cómo afecta al colesterol y la diabetes

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03 Marzo, 2026

Las fresas están de temporada. Esta querida fruta vuelve a las fruterías en el mes de marzo, después de pasar todo el invierno madurando y cogiendo su característico color rojo. Desde ahora y hasta julio, serán una apuesta segura en nuestras mesas, postres y tentempiés.

Antes de dejarse llevar por la novedad y darse un atracón d fresas, conviene conocer sus beneficios y peligros, para maximizar su papel en nuestra alimentación al mismo tiempo que se disfruta su sabor dulce y fresco.

La Fundación Española de Nutrición (FEN) recuerda que «en realidad no es un fruto, sino un engrosamiento del receptáculo floral, una modificación carnosa del tallo con la función de contener dentro de ella los frutos de la planta», las famosas pepitas.

Es originaria de Europa, concretamente de la región de los Alpes. Su sabor y peculiaridad le ha ganado fama en todo el mundo. En Latinoamérica se conoce como ‘frutilla’ y la variedad que se consume generalmente en España es el fresón.

Dentro de su peculiar apariecia esconde una estructura nutricional de gran valor, según la comunidad científica, una ‘receta’ que habría que considerar si se comieran todos los días.

Qué vitaminas y nutrientes tienen las fresas

Las fresas son frutas con bajo contenido energético, cuyo principal componente -después del agua- lo constituyen los hidratos de carbono, con una cantidad moderada, alrededor del 7% de su peso, fundamentalmente: fructosa, glucosa y xilitol.

También son fuente de vitamina C, con un porcentaje incluso superior al que posee la naranja. Se calcula que una ración media de fresas (150 gramos) contiene 86 mg de vitamina C, superando la ingesta diaria recomendada para esta vitamina, que es de 60 mg.

Las fresas contienen diversos ácidos orgánicos, «entre los que destacan el ácido cítrico, ácido málico, oxálico, y también contienen pequeñas cantidades de ácido salicílico». Aquí entra la primera indicación: no se recomiendan grandes ingestas de fresas a quien sea alérgico a la aspirina, ya que su principal principio activo es el ácido salicílico.

Antioxidante, antitrombótica, saciante e impulsora cognitiva

La característica más celebrada de las fresas es su capacidad antioxidante. Contiene antocianinas, polifenoles (ácido elágico) y de vitamina C, los cuales contribuyen a la protección de las células frente al daño oxidativo. El experto recuerda «un estudio de 16 días donde 12 sujetos sanos ingerían medio kilo de fresas bastantes fresas todos los días mejorando su capacidad antioxidante de forma considerable».

Esto se refleja directamente en la disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Las fresas inhiben a oxidación de las partículas del endotelio, la capa que reviste el interior de todos los vasos sanguíneos, linfáticos y el corazón. Evitando la degradación de esta estructura, se evita a su vez que se acumule grasa en sus paredes o que moléculas dañinas crucen su barrera y entren en la arteria.

El doctor Borja Bandera recomienda el consumo diario de fresas como prevención de los trombos: «Tienen efectos antitrombóticos». En el caso de una enfermedad de sobreproducción de plaquetas, las fresas pueden atenuar esta actividad exacerbada.

A nivel digestivo, las fresas están aconsejadas a pacientes con sobrepeso por su bajo contenido calórico y las propiedades de sus azúcares. Generan «una menor elevación de la glucosa después de comer y esto tiene interés en personas con resistencia a la insulina o con diabetes tipo 2». La fribra de la fruta, «tiene un efecto saciante que te va a hacer ingerir menos calorías y también unefecto prebiótico con el que mejorará el número de bacterias beneficiosas en tu intestino».

También tiene efectos a nivel congnitivo, acentuando «funciones superiores como la memoria, atención, velocidad de reacción, capacidad de procesamiento». Su consumo se asocia a un menor riesgo de deterioro cognitivo, por lo que se recomienda especialmente en pacientes de edad avanzada.

Como último beneficio, se relaciona el consumo de antocianinas -también presentes en los arándanos- con un «mucho menor riesgo de hipertensión», debido a que las antocianinas tienen efectos vasodilatadores: «Otra vez más abre los vasos sanguíneos y baja tu presión sanguínea.

La porción de fresas ideal y contraindicaciones

Una porción saludable y estándar de fresas es de aproximadamente 150 a 200 gramos, lo que equivale a una taza llena o a unas 8-10 unidades medianas. Esta cantidad aporta aproximadamente 50-80 calorías. Se recomienda consumir dos porciones diarias, vigilando los efectos de esta fruta en el cuerpo.

Superar esa cantidad puede provocar malestar digestivo. La nutricionista Lauren Manaker advierte que comer demasiadas puede causar hinchazón o diarrea por su alto contenido de fibra. Además, puede provocar episodios de reflujo.

Si bien son bajas en azúcar, comparadas con otras frutas, ingerir en grandes cantidades puede impactar en los niveles de glucosa, especialmente en quienes tienen diabetes. Otro riesgo es la variedad alimentaria, ya que concentrar la dieta en un solo alimento puede limitar la absorción de nutrientes que provienen de otras fuentes.

Opciones para tomar fresas todos los días

Una porción de fresas se puede tomar de formas muy variadas, dependiendo de la hora, el contexto y los ingredientes que se tengan a mano. Algunas opciones rápidas son añadir piezas enteras al yogur o cereales, congelarlas, cubrirlas de azúcar y limón o tomarlas deshidratadas. Con algo más de tiempo, se pueden saltear, incluir en batidos o clavarlas en brochetas junto a otras frutas.

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