La dieta más asociada a vivir más y mejor es la dieta mediterránea

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29 Enero, 2026

Por primera vez la esperanza de vida en España supera los 84 años. Vivimos cada vez más y somos uno de los países más longevos del mundo. Un dato histórico que refleja no solo los avances en medicina y tecnología, sino también la importancia creciente que tienen los hábitos saludables, el ejercicio, las relaciones sociales y, como no, la alimentación.

Y en este contexto la literatura científica vincula a patrones alimentarios basados en plantas, verduras, frutas, legumbres, frutos secos y cereales integrales, además de a un consumo moderado de pescado y muy bajo en carnes procesadas y ultraprocesadas, la característica de tener un mayor índice de longevidad.

Modelos como la dieta mediterránea o las dietas de las ‘zonas azules’ se asocian con menor mortalidad, menos enfermedad cardiovascular y telómetros más largos, un marcador de envejecimiento biológico más lento. También en este sentido destaca como tendencia el papel de los alimentos fermentados y de la salud de la microbiota en la inflamación y el envejecimiento.

«La dieta más asociada a vivir más y mejor es la dieta mediterránea»

Algo que concuerda con lo dicho en una de sus últimas publicaciones digitales el doctor Sebastián La Rosa, especialista en longevidad y divulgador en plataformas digitales, que insiste en que «la dieta más asociada a vivir más y mejor es la dieta mediterránea».

No obstante, el divulgador argentino recuerda que no existe una única dieta mediterránea. «Cuando hablamos de ella, en realidad nos referimos a patrones específicos de Grecia, el sur de Italia y algunas regiones de España, no a todo el Mediterráneo».

Cinco claves que repite el doctor Sebastián La Rosa para vivir más y mejor

  • Enfocarse en la calidad de los años, no en la cantidad
  • El objetivo no es llegar a 150 años, sino sumar años con energía, autonomía y bienestar, retrasando al máximo la dependencia y la aparición de enfermedades.
  • Cuidar la nutrición: más vegetales, pescado y marisco, menos ultraprocesados
  • Propone una base de vegetales, priorizar pescados y mariscos frente a carnes rojas y añadir en moderación frutos de bajo índice glucémico, alimentos fermentados y huevos, reduciendo alcohol y lácteos (especialmente leche de vaca).
  • Entrenar fuerza y mantener el músculo
  • Considera el músculo un órgano vital: perder masa muscular es perder salud, movilidad y calidad de vida, por lo que el entrenamiento de fuerza es una herramienta clave de longevidad.
  • Respetar los básicos: sueño, movimiento y comer un poco menos
  • Resume que alrededor del 85% de los resultados en longevidad se logran con buena calidad de sueño, buena alimentación y buen ejercicio; además destaca que el mecanismo más estudiado y efectivo es comer menos (restricción calórica moderada), siempre con criterio.
  • Cuidar los vínculos sociales y evitar la soledad crónica
  • Añade las conexiones sociales como pilar de longevidad: no sentirse solo reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, inflamación crónica y deterioro cognitivo, y mejora el estado de ánimo y la capacidad de recuperación

Un modelo que prioriza el uso del aceite de oliva virgen como principal fuente de grasa, el consumo abundante de frutas y verduras, legumbres, frutos secos, granos enteros y pescado. También fomenta un bajo consumo de sal, la incorporación de hierbas y especias para dar sabor, y una ingesta moderada de vino tinto.

En su opinión, estos patrones, combinados con un estilo de vida activo y socialmente conectado, ayudan a mantener una microbiota intestinal saludable, clave para controlar la inflamación y ralentizar el envejecimiento biológico.

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