Usted tiene… La Última Palabra

La trama rusa

Por: Ing. Jesús Herrera Rábago

“Es todo un caso”, solemos decir cuando la forma de actuar o de vivir de alguna persona es controvertida o se sale de la lógica y de los parámetros “normales” de la mayoría. Con ello designamos a una persona que se distingue de las demás, y puede ser para bien o para mal.

Es muy difícil que alguien niegue que Donald Trump es “todo un caso”, y no sólo por su manera personal de actuar, sino por el fenómeno político que representa. Es innegable que se distingue de los demás, pero también, es un caso muy interesante de seguir y analizar.
Como todos sabemos salió bien librado de la investigación que el Fiscal Mueller realizó, al fin de cuenta no se le declara culpable, tampoco se le condena. Y mientras eso no suceda se presume su inocencia.
Además, de todos es conocido su manera agresiva, prepotente, propia de un señor feudal de la edad media, con la que se comporta. Culpa, amenaza, grita, desafía a su antojo. Es evidente lo “patán” que puede resultar en su forma de conducirse, basta ver cómo trata a su esposa.
Es más, miembros de la sociedad de psiquiatría norteamericana, como en este espacio, lo expresamos en su momento, violando el principio de no emitir comentarios sobre el Presidente, manifestaron que Trump tendría algunos problemas de patología psicológica.
Sin embargo, aunque sus contrincantes esperarían verlo derrotado, es un tipo tan hábil que ha ido sorteando todos los ataques y todo apunta a que buscará la reelección el próximo año. Y el desenlace de este caso político será digno de una serie de suspenso.
El tema central es ver qué tanto la duda sobre su supuesto nexo con los rusos para ganar las elecciones le quita votos, y más aún, ver cómo los enfrenta el Presidente, qué estrategias usa, o cómo ejerce el famoso control de riesgos, antes este escándalo.
Por otro lado, será interesantísimo ver cómo termina pesando en la percepción de los ciudadanos norteamericanos su forma “desparpajada” de actuar y conducirse. De antemano sabemos que los que no votaron por él, están confirmando lo que no les gustaba, pero el tema es que los que sí le dieron su voto, lo ven de manera positiva o negativa dependiendo de cómo esté la economía en ese momento de la elección, y sí este efecto de la economía es capaz de hacerlo perder.
La cuestión central es que, aunque para muchos, resulta repugnante su forma de conducirse, es algo totalmente diferente a los políticos tradicionales y eso marca diferencia, atrae la atención y, es muy posible, que termine gustando por representar algo distinto a la clase política que ha llegado a hartar.
Así las cosas, parafraseando la canción mexicana, La Muerte de un Gallero, habría que decir: “hagan apuestas señores que Trump va a desafiar, a todos los Demócratas y a sus enemigos en especial”.
Esta es mi opinión, usted tiene La Última Palabra.

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