Usted tiene… La Última Palabra

Nada gratis

Por: Ing. Jesús Herrera Rábago

El miércoles, Roberto Gómez Junco, exjugador de futbol y comentarista deportivo actualmente, el cual me parece una persona centrada y muy preparada, escribió lo siguiente: “¡Qué bonito y qué cómodo quejarnos de la corrupción sin asumir el costo de combatirla!”.
El mensaje en referencia al tema en boga de los huachicoleros y el desabasto de gasolina que se han dado en varios estados debido a la estrategia que implementó el nuevo gobierno para acabar con este enorme problema que hace tanto daño al país.
Al escuchar a todas las voces de gobernantes, políticos, empresarios y de la población en general, todos están de acuerdo que el robo de combustible era descarado y una mafia de las peores que existen en nuestro país. Estoy seguro que nadie en su sano juicio se atrevería a decir que está mal combatirla.
Donde, como decimos en el rancho: “La puerca torció el rabo”, es cuando preguntamos si estamos dispuestos a pagar el precio que cueste erradicarla. El pensamiento mágico es que todo se arregle sin que haya esfuerzo, sin que me afecte, sin que tenga que batallar un poco.
Quizá por eso muchas administraciones usan en obras, que causan problemas de vialidad mientras se construyen, algunos lemas como estos: “El progreso requiere esfuerzo, disculpe las molestias que esto le ocasiona”.
El problema es que desviamos la atención del tema central que no es el desabasto, sino el robo multimillonario de combustible que no lleva uno, ni dos, ni tres años, lleva décadas. Puede ser que no estemos de acuerdo con la estrategia que se está usando, pero eso no debe quitarnos objetividad para ver el bien que representa para la nación poner un alto al huachicoleo.
Usando la analogía con un cáncer, si usted le pregunta a los sobrevivientes de esta terrible enfermedad, lo que tuvieron que pasar con las quimioterapias o radiaciones, obvio que le contestarán que fue algo muy duro ese tiempo, pero estoy seguro que agradecen porque hoy están vivos.
Por otra parte cerrar los ductos y enviar por pipas el combustible es la manera más segura de saber quiénes compran combustible legal y quienes compraban robado. Quizá la explicación que me llegó en una publicación, que podría sonar agresiva lo explica de la siguiente manera: “Un señor vendía 100 manzanas al día, 80 las compraba ilegalmente a mitad de precio a alguien que las robaba, y las otras 20 las compraba legalmente. El señor que surte las 20 manzanas diarias se las sigue llevando a su local, pero el que vendía las otras 80 lo descubrieron y ya no le lleva. Ahora tiene un gran problema porque tendrá que comprar las 100 manzanas legalmente al precio que es”.
Así las cosas, como solemos decir: “no hay nada gratis en la vida” y si queremos acabar con la corrupción que tanto nos ha hundido, pues paguemos el precio que cuesta, aunque nos cause algunas molestias.
Esta es mi opinión, usted tiene La Última Palabra.

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