Octubre 26 de 1842… Entra en vigor el decreto que obliga a la Educación Pública

Por: Dr. José Ascención Tijerina Flores

En esa fecha el General Antonio López de Santa Anna expide un decreto que declara la obligatoriedad de la educación desde los siete años hasta los 15 años de edad para hombres y mujeres en México.
El sistema educativo que prevalecía en aquel momento era el Lancasteriano, que permitía estudiar a bajo costo, pues unos estudiantes enseñaban a otros.
Este decreto que a todas luces tiene buena intensión, pareciera ser un ardid distractor del Presidente Santa Anna para dar de que hablar, mientras preparaba la disolución del Congreso para retirase una vez más de la Presidencia de México (Acción que repetiría en 11 ocasiones diferentes).
El General Nicolás Bravo lo supliría en tan relevante posición hasta el 5 de marzo de 1843.
El tema de la educación ideal siempre ha sido una quimera para México y la campaña Lancasteriana llegó a nuestro país justo en el momento que iniciaba la vida democrática el héroe Guadalupe Victoria, primer Presidente de México y tal vez el único que terminó su mandato en el siglo XIX sin mayores sobresaltos.
Jesús Martín Esquivel es citado en “Memorias políticas de México” versión digital, porque escribió que la compañía Lancasteriana había establecido una red de corresponsales suyos en todo México, pues en cada departamento tenía una sucursal que atendía las demandas educativas con el apoyo de los Ayuntamientos, pues ellos eran corresponsables de la impartición de la educación y de esa forma resolvían en buena medida el problema, ya que lo demás, que era básicamente el lugar donde impartir las clases nadie los obligaba a que fuera un espacio muy bien acondicionado o simplemente un 01salón donde los estudiantes podrían escuchar clases.
Actualmente sigue sin resolverse del todo en este problema, pues está vigente una Reforma Educativa que exige evaluar al magisterio, pero en el cambio del régimen político podría revertirse para continuar con la antigua costumbre de que un sindicato de maestros sea el que decida lo procedente con la calidad de la educación.
Por lo tanto, mientras México no resuelva bien este tema, seguiremos siendo una nación con competitividad relativa frente a las grandes potencias internacionales que poseen un nivel mucho más alto en cuanto a la educación se refiere.
Gracia

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