Consigna política

Por: Ing. Jesús Herrera Rábago

José Alfredo Jiménez, en su canción “En el Último Trago”, decía: “Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores, otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores…”.
Parece que está frase está ni mandada hacer para los gobiernos priistas, a quienes les encanta reciclar las mismas prácticas. Durante varios sexenios de los tricolores fuimos testigos de su clásico esquema en el cual al iniciar metían a la cárcel algún líder o político reconocido para mandar el mensaje de que harían las cosas diferentes.
Basta ver los casos de Joaquín Hernández Galicia, mejor conocido como la “Quina”, encarcelado por órdenes de Carlos Salinas de Gortari; o el caso de Jorge Díaz Serrano, quien fue encarcelado en 1983 por orden de Miguel de la Madrid Hurtado, quien tenía como lema “la renovación moral” y con esto quería mostrar la disposición de su gobierno a lograrlo. El final de esas historias ya son conocidas, pasado el sexenio, o antes de terminar, fueron liberados porque no se les pudo imputar su culpabilidad.
Hace días, se volvió a repetir la historia, la maestra Elba Esther Gordillo, ex líder sindical de los maestros, fue dejada en libertad después de más de cinco años de estar encarcelada acusada por los delitos de defraudación fiscal, delincuencia organizada y lavado de dinero. La razón fue porque nunca se le pudieron comprobar las acusaciones debido a que los casos estaban muy mal armados.
Independientemente si es culpable o no, es obvio que el fondo era totalmente político, a tal grado que en cinco años no pudieron armar el expediente que demostrara los delitos por los que fue acusada.
No quiero decir con ello que Elba Esther sea inocente, lo que es evidente es que el juicio fue realizado por consigna política. Peña Nieto para tratar de ganar credibilidad en su primer año decidió utilizar la estrategia del viejo PRI, que cinco años después termina igual que las anteriores historias.
Así las cosas, tan malo es que no se castigue a los culpables, como tan malo es que la justicia se use como herramienta política. Lo más triste es que nuevamente los mexicanos vemos las mismas historias y los mismos errores. Esperemos que con el nuevo gobierno ya no tengamos que “llorar” por los mismos dolores.
Esta es mi opinión, usted tiene La Última Palabra.

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