Y 381 años después…… Que diría Don Martín

Por: Dr. José Ascención Tijerina Flores
Imaginemos…, dejemos volar la imaginación por un momento y miremos al fundador de Cadereyta Martín de Zavala, cuarto Gobernador de Nuevo Reino de León con sus colaboradores y a 381 años de distancia…. ¿Qué pensaría?.
Don Martín de Zavala y Don Luis de Zuñiga se encuentra en el sitio indicado por el primero para fundar la segunda Villa que al Rey de España Felipe IV le prometido.
Luego del disgusto que le causó al Gobernador la distribución de solares y jacales, reprendió a Don Luis y lo obligó a cambiar la ubicación de la villa aun lugar un poco más alto, hacia el sur del sitio original y así elaborar una nueva acta que sería firmada por el para hacer oficial aquel acto un 25 de febrero de 1638.
Don Martín no estuvo presente en la anterior reunión de vecinos por achaques de salud, pero también se pensó que se encontraba deprimido por el rechazo de la población de Monterrey hacia el por cambiar el nombre de Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey para llamarla Villa de Cerralvo.
Dos años habría durado esta situación, pero una vez superadas aquellas desavenencias decidió hacerse presente en la Villa de San Juan Bautista de Cadereyta según decisión personal para llamar así a este lugar.
Pero continuemos…, Don Martín discute con Don Luis: “Porque este lugar?, porque están tan contaminadas las aguas de los ríos?, Porque tanta basura, porque el ruido, acaso no era este sitio de tranquilidad y reposo para encontrarse con Dios y consigo mismo?, ahora esas aguas van a dar a un lugar disque de recreo que llaman “El Cuchillo”.
Elevan las miradas al infinito y dice Don Martín a los presentes “Ya no están tan limpio este cielo, no veo animales silvestres ni oigo los canticos de las aves”.
Martín como buen explorador decide hacer una inspección y exclama “Bueno al menos el clima no ha cambiado tanto siempre ha sido extremoso y sufrido y sigue siendo una prueba para los lugareños para superarse”.
Don Martín lamenta tantos destrozos en los bosques y cerros para explotar tierras y maderas, “Porque” exclama.
Hambrientos los personajes llegan a un restaurante de comida regional, claro el cabrito en salsa o fritada y las gorditas de harina, comidas traídas por los conquistadores son consumidas con voracidad.
Con algunos comensales es fácil entablar conversación, con otros no tanto, preguntan por personas de campo y les contestan que muchos han preferido trasladarse a la gran ciudad o irse al otro lado del Río Bravo y cosa rara, los ríos antes abundantes ahora lucen secos y sucios pero de vez en vez nos siguen inundando, cosa extraña no?.
Llegan empresarios a los que escuchan decir los trabajadores: Hay que corregir detalles y ser más productivos y sin olvidar a las personas como tales.
Les agrada que en la ciudad se preocupen las autoridades por la cultura “La ciudad debe ser la urbe del conocimiento, hay que apoyarlos, corregir a los jóvenes, alejarlos de vicios y malas costumbres, educarlos, enseñarles el buen gusto por la buena música, que no se tatúen la piel y que no se pongan “colguijes” como nuestros indios hace 381 años, o acaso no han cambiado las cosas?, y por favor ya no les den tanto futbol” exclama Don Martín.
El Gobernador saluda al General Alonso, a Don Agapito, a Don Antonio, al General Treviño, General José María y al General Anacleto Gobernadores que impulsaron el Desarrollo de la Educación y el trabajo en este Cadereyta.
Llegan algunos ex Alcaldes y con fuerte abrazo le reclaman “El centralismo se lo lleva todo, no tenemos recursos”.
De pronto Don Martín, Don Luis y su gente se ponen de pie y exclaman “Esto está creciendo en serio” y alzando la vista hacia el emblemático Cerro de la Silla se dirigen a la salida del local y solo se escucha de ellos esta recomendación: “A jalar que se ocupa, solo son 381 años… más lo que falta, hay nos vemos el próximo año si el Señor lo permite”.
Gracias

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