“La palabra de honor”

Por: Dr. José Ascensión Tijerina Flores

Algo que muchos, por no decir que todos hemos olvidado fue aquel suceso que quedara como ejemplo para las generaciones posteriores.
La historia es digna de ser comentada para todos los que nos jactamos de ser buenos y formales ciudadanos.
A la caída de la Ciudad de Querétaro, quedó prisionero de los “Juaristas” el General Don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor del Emperador Maximiliano de Hamsburgo, fue condenado a muerte por el Lic. Benito Juárez y su custodia se la encomendaron al joven Coronel Carlos Fuero.
En la víspera de la ejecución del General Don Severo del Castillo, el Coronel Fuero dormía plácidamente cuando su asistente lo despertó. El General del Castillo deseaba hablar con él, Fuero se vistió de prisa y de inmediato acudió a la celda del condenado a muerte, no olvidaba que el General Don Severo del Castillo había sido amigo de su padre.
Carlos, le dijo el General, perdona que haya hecho despertar, como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida y necesito que me hagas el favor de mandar llamar al Padre Montes y al Lic. José María Vázquez. Mi General respondió el Coronel Fuero, no creo que sea necesario que vengan esos señores, ¡Cómo! Se irrito el General del Castillo, deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario. En efecto mi General, repitió el Coronel Republicano, no hay necesidad de mandarlos llamar, usted ira personalmente a arreglar sus asuntos, yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese.
El General Don Severo se quedó estupefacto, la muestra de confianza que le daba el Coronel era extraordinaria.
Pero Carlos le respondió emocionado el General, que garantía tienes de que yo regrese para enfrentarme al pelotón de mi fusilamiento?. Su palabra de honor mi General, le contestó el Coronel, de inmediato respondió el General: Bien ya la tienes dando muestras de agradecimiento abrazó efusivamente al Coronel.
Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia: “El señor General de Castillo irá a su casa a arreglar sus asuntos, yo me quedaré en la celda en su lugar como prisionero, cuando el regrese, me manda usted despertar”.
A la mañana siguiente cuando llegó al cuartel el superior de Fuero, General Sostenes Rocha, el encargado de la guardia le informó de lo sucedido, corriendo fue le General Rocha a la celda donde estaba el Coronel y lo encontró durmiendo tranquilamente. Lo despertó bruscamente gritando: “Que hiciste Carlos?, porque dejaste ir al General Castillo?, ya volverá le contestó Fuero y si no lo hace entonces me fusilas a mí.
En ese preciso momento se escucharon pasos firmes en la acera, ¡quien vive! Grito el centinela, ¡México! respondió la vibrante voz del General del Castillo, un prisionero de guerra.
Cumpliendo su palabra de honor, volvía Don Severo para ser fusilado.
El final de esta historia es feliz. El General Severo del Castillo no fue fusilado, el General Rocha le comentó al General Escobedo lo sucedido y éste se lo informó a Don Benito Juárez García quien de inmediato ordenó la suspensión de la ejecución perdonándole la vida no obstante ser su enemigo de guerra por su ejemplar demostración de lo que es la “palabra de honor”.
El General del Castillo terminó su vida de forma natural.
En el año de 1892, murió de igual forma el Coronel Carlos Fuero. Una calle de Saltillo Coahuila, otra de Parral Chihuahua y una más en Tacubaya Ciudad de México llevan su nombre en recuerdo de este personaje que con su rectitud y disciplina militar supo dar perpetuidad a ésta frase inmortal “La Palabra de Honor”.
Desgraciadamente en la actualidad en momentos difíciles poco se ofrece o escucha esta frase, MUCHO MENOS SE CUMPLE.
No lo cree así estimado lector?.
Gracias

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