Josefa Zozaya…bello ideal del heroísmo… y en el olvido

Por: Dr. José Ascención Tijerina Flores

En la ciudad de Monterrey dos nombres de mujeres encontramos en escuelas y calles conocidas por sus habitantes: María de Jesús Dosamantes y Josefa Zozaya. Ellas representan a tantas otras mujeres valientes y bragadas que en el anonimato combatieron la invasión de los Estados Unidos en una guerra considerada como la más desastrosa en la historia de México.
María Josefa Zozaya, no fue la única mujer que destacó en aquella lucha de 1846, pero si es la más mencionada incluso en obras alusivas a aquel acontecimiento en años posteriores.
María Josefa provenía de familias acomodadas y distinguidas a diferencia de otras mujeres más humildes que según testimonios de los mismos soldados gringos que cayeron con las balas enemigas en la calles de la ciudad.
Viuda a los 22 años y con su hija mayor de apenas 3, Josefa decidió dejar la vida rural en el pueblo de Villagrán Tamps. Para emigrar a Monterrey en busca de una vida mejor.
Llegó a la ciudad en 1845, se sabe que 1846 ya ocupaba una gran casa frente a la catedral de Monterrey propiedad de la familia de su difunto esposo, los Garza Flores, que al paso de los años se convirtió en el Hotel Continental (Calles Corregidora y Zuazua) justo donde ahora se encuentra el faro del comercio.
El avance del ejército gringo era inminente, las primeras batallas en suelo mexicano se desarrollaron en la margen del Río Bravo. Las derrotas de Palo Alto y la Resaca en Guerrero Tamps. Mas rendición de Matamoros Obligó al ejercito comandado por Mariano Arista a retirarse primero en Linares y posteriormente a Monterrey donde ya se preparaban fortificaciones en la periferia, se levantaron murallas de contención, se cavaron trincheras y se abrieron “Astilleras” o aberturas en las paredes para asomar los cañones de los “mosquetes” mientras aumentaba el pánico y la huida de muchos de los habitantes hacia otros sitios.
Pero volvamos con Doña Josefa; Ella decidió permanecer en su casa para enfrentar la situación, ese lugar seria el ultimo recinto defensivo del General Pedro Ampudia jefe del ejército mexicano ya que se facilitaba la vista hacia otras calles.
“Chepita” como la llamaban era originaria de la Villa Real de Borbón (a partir de 1827 cambió de nombre a Villagrán) a escasos 50 km. De Linares Nuevo León. Nació un 12 de octubre de 1822, fue bautizada con el nombre de María Eduarda Josefa Francisca Zozaya Valdez, su padre Cristóbal Zozaya Flores, rico hacendado y su madre María Gertrudis Valdez del Valle.
Su abuelo el Capitán Miguel de Zozaya, de España, se estableció en la Villa Real y fue Gobernador del Nuevo Santander en dos ocasiones (1786 y 1789).
“Chepita” era bella, justo al cumplir 18 años casó con Manuel Urbano de la Garza Flores de Lampazos Nuevo León que era viudo de 24 años, propietario de varios ranchos ganaderos de la región. A los cuatro años de casada su esposo cayó enfermo y a los pocos días falleció “de una fiebre”, por lo que Doña Josefa decidió abandonar todo, ya con sus dos hijas, llegó a Monterrey.
El Ejército Norteamericano avanzó y provocó la más sangrienta lucha jamás vista en Monterrey. El General Taylor sufrió una derrota en las calles de la ciudad que por estrechas eran verdaderas trampas sin salida.
Los soldados Mexicanos apostados en la casa de Doña Josefa se defendían y sorprendían a los invasores que mejor armados finalmente se posesionario de la plaza de armas (plaza Zaragoza).
Ante el riesgo de perder la vida “Chepita” sube a la azotea de su casa y desafiando los rifles “Missisipi” gringos lleva pólvora y balas a los necesitados mexicanos que se sorprenden y entusiasman por el valor de la dama.
José María Roa, Barsenas, David Alberto Cossio, Santiago Roel, Ricardo Covarrubias y muchos otros historiadores describen ese acto heroico así “Aprovisionó a los soldados mexicanos, logró infundirles ánimo en la lucha e inyectó nuevos alientos a los defensores”.
Aparte, “Chepita” es comparada con otras heroínas valientes y bellas que arriesgaban la vida en defensa de su patria.
Los datos de Doña Josefa después de la guerra con Estados Unidos son muy escuetos, en la década de 1850 casó en segundas nupcias con su cuñado Juan Martín de la Garza Flores quien fuera Gobernador de Tamaulipas por algún tiempo, tuvieron 4 hijos más, se sabe que vivió en Matamoros y luego en la ciudad de México donde nació María Expectación su última hija el 25 de diciembre 1855.
Algunos historiadores aseguran que murió en 1858 a los 36 años de edad. María Dellinger de la Garza descendiente directa de ella asegura que no se ha encontrado su sepultura y se presume que estaría en una tumba familiar en unas de las múltiples propiedades de la familia Garza Flores.
Sin embargo el cronista y Genealogista Ricardo Palmerian Cordero asegura con pruebas documentales que “Chepita” murió y fue sepultada en Matamoros donde seguramente estén sus restos en alguna tumba perdida y olvidada, lo que da poca esperanza de tener una referencia donde honrar a esta valerosa mujer que apostó su vida contra los invasores.
Sin lugar a dudas toda una mujer bella, valiente, heroína y olvidada, no lo cree así estimado lector?
Gracias

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