PROYECTO DE NACIÓN ENERGÉTICA

Por: David López
Siempre en contacto con compañeros y amigos del sistema nacional petrolero, fui invitado a colaborar con el proyecto de nación del Lic. Andrés Manuel López Obrador, en lo que se refiere a Petróleos Mexicanos. Este proyecto dirigido por la diputada federal Norma Roció Nahle García, por el distrito 11 de Coatzacoalcos, Veracruz. Ing. químico de carrera y quien laboró en los complejos petroquímicos de Pajaritos, Cangrejera y Morelos. En el proyecto de AMLO se asienta la renovación, modernización y ampliación de las seis refinerías existentes. La construcción de dos más y la recuperación de los complejos petroquímicos, así como la revisión de todos los contratos y licitaciones de las diferentes rondas. Para esto se han formado grupos de ingenieros, técnicos y trabajadores de cada centro de trabajo. En la reunión me dio mucho gusto encontrarme con compañeros y profesionistas que laboraron en este centro de trabajo (RIHRLS) muchos que aun y jubilados todavía tienen mucho que aportar a Pemex y a nuestro país.
En la junta de trabajo se cuestionaba la campaña “optimista” que el gobierno tiene a los resultados que, hasta ahora, ha dado la Reforma Energética y los que, a su juicio, se darán en el mediano plazo. Sin embargo, los especialistas del sector energético opinan diferente, particularmente de Pemex, la empresa emblemática del Estado mexicano y la que más dinero le ha dado al país. En un análisis sobre las nuevas condiciones legales en las que se mueve la petrolera, hoy a punto de la quiebra por malas gestiones, saqueo y corrupción, los expertos plantean: el Gobierno federal y el Congreso, liderado por el PRI, hicieron una reforma que le abrió todo a todos, pero a Pemex le ataron aún más las manos; ahí, dicen, el objetivo es claro: lo que quieren es su extinción. Según los PRIANISTASPRDVERDES la modificación Constitucional es dar más autonomía a Petróleos Mexicanos, para que invierta sus ganancias en donde le “sea más conveniente”. Sin embargo, la redacción de la Ley de Hidrocarburos, le impide a Pemex participar en las nuevas condiciones de apertura buscando exclusivamente su beneficio debido a que, primero, debe considerar que sus operaciones de negocios “no obstaculicen la competencia y el desarrollo eficiente de los mercados”. Tal previsión quedó establecida en el Artículo 42 de la citada Ley publicada en agosto de 2014 y, de acuerdo con el doctor en Economía del Petróleo, Fluvio César Ruiz Alarcón, permite entender cómo la Reforma Energética trata de proteger la creación de un “mercado” privado por encima del interés de la hoy Empresa Productiva del Estado.
“Lo que significa eso es que, para quienes diseñaron la Reforma, el establecimiento de condiciones efectivas de competencia, son más importante que el destino de Petróleos Mexicanos”.
De esa intención por mejorar las condiciones para las empresas privadas que están empezando a participar en el mercado mexicano, explica, derivan medidas como el adelanto de la apertura en el mercado de importación de gasolinas y las denominadas “regulaciones asimétricas”.
Una de estas “regulaciones asimétricas” es la publicada el 22 de marzo pasado para regular las “ventas de primera mano” de gasolina y diésel en territorio nacional y que permite la terminación de contratos de los actuales expendedores con la empresa mexicana sin penalización para los primeros. “Para evitar barreras a la entrada de nuevos competidores, y en ejercicio de su atribución de regular y promover el desarrollo eficiente de la comercialización, esta Comisión considera conveniente permitir la terminación anticipada de los contratos [con Pemex], sin penalización alguna para el adquirente”, dice la resolución de la Comisión Reguladora de Energía sobre ventas de primera mano de diésel y gasolina en “condiciones de regulación asimétrica a Petróleos mexicanos”. De acuerdo con lo dicho Rosanety Barrios Beltrán, jefa de la Unidad de Políticas de Transformación Industrial de la SENER, estas “regulaciones asimétricas” tienen la intención de “emparejar” las condiciones de un mercado formado por los 78 años de monopolio de Pemex y atraer la llegada de nuevas empresas. Para Fluvio Ruiz, es un tratamiento que debería corresponder a la destrucción de un monopolio privado y no a la de la principal empresa pública mexicana. Tratamiento, dice, que no reciben monopolios privados reales, como Teléfonos de México (Telmex) o Televisa.
“Es el quid del asunto: El trato a Pemex es como si fuera un monopolio privado, no del Estado. Así hubieran tratado a Telmex; así deberían tratar a Televisa”, agrega quien también fungió como consejero profesional en la antes paraestatal y hoy como asesor. Pemex, si bien ha sido un monopolio durante casi ocho décadas, se encuentra en uno de sus peores momentos.
Continuará (HASTA LA PRÓXIMA SDQ)

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