Al General Anacleto Guerrero Guajardo

Por: Dr. José Ascensión Tijerina Flores

Cadereyta Jiménez, N. L.- En fecha cercana al aniversario de su fallecimiento, recordamos al último Gobernador de Nuevo León de origen Jimenence.
La hacienda Las Enramadas, antigua jurisdicción de Cadereyta vio nacer un 5 de Septiembre de 1892 a un niño hijo de Don Reyes Guerrero y Doña Juana Guajardo que con el correr del tiempo llegaría a brillar con luz propia como militar destacado y como gobernante distinguido del Estado de Nuevo León.
Ingresó al Ejército después de terminar su instrucción primaria en General Terán, Nuevo León para dedicarse luego a las labores agrícolas en la Hacienda El Porvenir, en ese tiempo jurisdicción del mismo municipio; el 28 de Diciembre de 1910 causó alta como Soldado Raso en las Fuerzas Revolucionarias del Mayor Celedonio Villareal en la ya citada Hacienda.
Seis meses duró como Soldado Raso, un mes como Cabo, tres meses de Sargento Segundo e inmediatamente después Sargento Primero.
En 1913 participó en los sucesos de “la Ciudadela” en la Ciudad de México donde se “encendió” la Revolución que encabezaba Venustiano Carranza, ahí el General Guerrero tendría que desertar del cuerpo de irregulares al que pertenecía por haber quedado éste al servicio del usurpador Victoriano Huerta, haciendo su ingreso un poco después a las fuerzas del General Lucio Blanco en donde un 10 de Junio de 1913 fue ascendido a Capitán 2° de Caballería. El 8 de Marzo de 1914 llegó a Capitán 1°, el 25 de Julio siguiente a Mayor; el 27 de Noviembre de ese año, a Teniente Coronel y el 10 de Junio de 1915 a Coronel.
Fue ascendido a General Brigadier el 11 de Marzo de 1924, luego a General de Brigada el 1° de Noviembre del mismo año y a General de División el 1° de Agosto de 1942.
Tomó parte en 105 hechos de armas de Enero de 1927 a Julio de 1929.
Tuvo a su cargo la Jefatura de las Zonas Militares de Guadalajara, Jalisco y de Tampico, Tamaulipas.
Entre las menciones honoríficas que aparecen en su hoja de servicios existe una que dice: Inmediatamente después del ataque y toma de la Plaza de Monterrey que tuvo lugar los días 20 al 23 de Abril de 1914, se le encomendó al Capitán Guerrero que al frente de 200 hombres procediera a la persecución del enemigo al que dio alcance en el Cerro de Santa Catarina donde le capturó ocho cañones y tres automóviles e hizo prisioneros a ocho individuos de tropa y varios oficiales.
El Gobernante
Distinguido como Revolucionario, como Gobernador lo fue más. Muchos elementos que militaron a sus órdenes se sentían orgullosos de haber luchado al lado de un jefe austero y valiente que los condujo con dignidad para que no se marcharan con queja alguna; éste hecho es uno de tantos en que se destaca su carácter enérgico y los altos conceptos que tenía sobre el deber, la lealtad y la amistad.
De el 1° de Mayo de 1936 al 4 de Octubre de 1939 ocupó la Gubernatura del Estado de Nuevo León dejando gratos recuerdos de su gestión y auxiliado siempre por otro ilustre jimenense que le ordenaba su agenda de trabajo y le escribía sus discursos: Don Apolinar Núñez De León.
La terminación del Hospital Civil fue uno de sus objetivos primarios, convocó a las Fuerzas Vivas de Monterrey para organizar una feria en los terrenos del mismo Hospital recaudando lo suficiente para la continuación de las obras. 604 ventanas, el enjarre exterior y el mobiliario y equipo médico se logró adquirir con aquel ingreso.
Estaba en condiciones el primer piso y en el mes de Febrero de 1939 se hizo el traslado de los enfermos al nuevo Hospital dejando el antiguo edificio de la calle 15 de Mayo donde era su director el Dr. Benjamín Almeida.
El 13 de Octubre de 1937 fue creada la junta de beneficencia de Nuevo León por cuyo conducto se enviaban los fondos para la continuación de los trabajos del Hospital.
Retirado del activo del Ejército se dedicó a su “otra pasión” la agricultura y la ganadería, además fue primer Presidente de la Unión Regional Ganadera de Nuevo León a la que apoyó sin medida hasta ubicarla en el lugar preponderante que hasta la fecha ocupa.
Su Muerte
El General Anacleto Guerrero Guajardo falleció finalmente el 10 de Febrero de 1980 en la tranquilidad de su hogar causando una gran consternación generalizada pues, con su rectitud y entrega al bien común le ganaron el respeto y la estimación de quienes le conocimos.
Sus restos mortales descansan para siempre en el panteón: Parque Funeral Guadalupe de Monterrey, Nuevo León.

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