Lo que el elector no debe olvidar

Por: David López.

Las elecciones en México tuvieron un punto de quiebre a partir de 1988 con la llegada de Carlos Salinas de Gortari a la presidencia con un fuerte sentir de fraude y con la muerte del candidato Manuel J. Clouthier del Rincón un año después. Tiempo que pasó protestando por el fraude de las elecciones de un año anterior. Salinas de Gortari llegó al poder mediante La “caída” del sistema a la hora crítica del conteo de votos para la elección presidencial, fue el “foco rojo” que presagiaba fraude en la elección para presidente. Mientras se realizaba el cómputo de los votos se reportó un fallo en el sistema encargado de reportar el conteo de los sufragios a medida que se realizaban. Este incidente causó acusaciones de fraude en la elección del Presidente de la República.
A pesar de haberlo negado anteriormente, en el año 2009 el ex-presidente Miguel de la Madrid confesó que el PRI perdió la elección de 1988, confirmando así el fraude electoral orquestado por su gobierno para imponer a Carlos Salinas de Gortari como ganador. En julio de 2017, el exsecretario de gobernación Manuel Bartlett declaró a medios que se había cometido fraude electoral a través de la manipulación de cifras, además de que éste se había llevado a cabo en complicidad con el Partido Acción Nacional para evitar que Cuauhtémoc Cárdenas llegue a la presidencia. Muchas elecciones en nuestro país han tenido su lado podrido como ejemplo 2006, 2012, 2017 en el estado de México y en Coahuila. Asesinaron a candidatos, fluyó dinero ilícito y se interrumpieron misteriosamente los recuentos de votos. Entonces, cuando los analistas dicen que las elecciones presidenciales del año que viene podrían estar entre las más sucias de la historia, vale la pena prestar atención. El estándar es alto. Ni siquiera comenzó la campaña oficial y el PRI, el partido que gobierna México, ya fue acusado por los organismos de control electoral. El partido tiene la maquinaria política más aceitada de México y también es profundamente impopular, una combinación peligrosa. Una encuesta reciente ubicó a su candidato, el exsecretario de Hacienda, José Antonio Meade, en el tercer puesto, con sólo 16 por ciento de apoyo. Después está el favorito por ahora, Andrés Manuel López Obrador. Mientras tanto, el país atraviesa la peor ola de violencia de este siglo. Esto podría transformar los enfrentamientos que forman parte de las campañas en algo más peligroso, especialmente si la votación está reñida y es polémica, como anticipan muchos. Estos podrían ser los peores comicios desde que nacieron las elecciones democráticas, Si analizamos lo que ya han hecho el Gobierno federal, los partidos políticos y algunas autoridades electorales, no tenemos motivos para el optimismo”. Además, en octubre el presidente Enrique Peña Nieto despidió al máximo fiscal electoral por hablar con los medios sobre una investigación por sobornos en curso sobre las elecciones presidenciales anteriores. La ventaja inicial de López Obrador y su pasado son uno de los motivos por los cuales será fundamental contar con instituciones creíbles en 2018. En 2006, AMLO fue derrotado por Felipe Calderón por un margen de menos de un punto porcentual. Él declaró que hubo fraude. Otro riesgo es la violencia. 2017 fue el año más violento del siglo en materia de homicidios, por encima del pico de la guerra contra las drogas de la década pasada. Los analistas afirman que se agravaron las luchas intestinas entre grupos criminales tras el arresto de líderes fundamentales. José Woldenberg, un ex regulador electoral, dice que probablemente la votación no exacerbe la violencia. Como ambas Cámaras del Congreso están en juego y habrá elecciones municipales en 30 estados, “nadie ganará todo y nadie perderá todo”, explicó. “Esto ayudará a amortiguar el impacto de los conflictos poselectorales”. Otros expertos son menos optimistas. Un hackeo de sistema electoral mexicano, por el PRI en el Gobierno. “yo creo que el PRI en contubernio con el INE pueden manipular las elecciones, no solo comprando votos en la calle, sino también usando computadoras”. Pero sabe también que se juega mucho, principalmente la estabilidad del país. Ni un voto para el PRIANRD. (HASTA LA PRÓXIMA SDQ)
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