Los Reyes Magos… Un misterio por resolver

Por: Dr. José Ascención Tijerina Flores

A unos cuantos días de la celebración del Día de Reyes donde tuvimos: Alegría, jolgorios, festejo, roscas de pan y monitos, aun en nuestros días persisten algunas dudas mencionadas por expertos en la materia, por lo que hoy nos ocuparemos de relatar algunos escritos de historiadores, cronistas y pensadores acerca de este hecho.

La poca información que San Mateo dejó sobre “Los magos de Oriente” permitió con la integración de pistas regadas por la historia, construir una historia – tradición que a más de 2,000 años después aún no puede responder a todas las dudas.
¿Fueron tres?, ¿Fueron magos quienes adoraron al niño recién nacido en Belén?, ¿Qué tipo de estrella los guio de donde eran originarios?, ¿Cuáles eran sus nombres?
La Teología Católica ha recurrido a fuentes de los Evangelios Apócrifos.
Escrito 80 años después del nacimiento de Cristo y 47 años después de su crucifixión, el Evangelio de San Mateo es el único texto canónico, es decir, reconocido por el vaticano que relata la adoración.
“Unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está ese Rey de los Judíos que ha nacido?, porque hemos visto salir su estrella y venimos a rendirle homenaje” redactó el Santo que conoció personalmente a Jesús (Mateo).
Raúl Mena Serfret, especialista en Patrología, rama de la Teología que estudia a los Santos Padres y además analista de los textos sagrados, explica de la repercusión que han tenido esos libros en la piedad y el arte cristianos.
“De ellos provienen los nombres de Joaquín y Ana, padres de María, además cita Mena el Manual de Patrología” de Habertus R. Drower.
Ahí detalla los nombres que hoy se conocen y que además aparecen en un mosaico bizantino del siglo VI en Ravena Italia. El primero era Melkon, Rey de los Persas, el segundo Gaspar, Rey de los Indios y el tercero Baltazar Rey de los Árabes según el texto del siglo VI. Pero los jefes de sus ejércitos eran doce, las tropas de caballería que los acompañaban sumaban 12,000 hombres, 4,000 por cada Reino, sin embargo, el escritor Alemán Edzard Sharper habla de un cuarto Rey en su novela de ese nombre escrita en 1961.
Los colores de la piel de ellos aparece hasta el Siglo VIII difundidos por el Monje Benedicto Beda “El Venerable” en uno de sus códices quien los consideró representantes de los Continentes de entonces: Europa, Asia y África.
Melchor, un anciano de blanca y larga cabellera entregó el oro al niño como símbolo de la realeza divina, Gaspar joven de tez blanca y rosada honró a Jesús ofreciéndole el incienso, símbolo de la divinidad, Baltazar, de tez morena le ofreció “Mirra” (Ceniza utilizada para embalsamar a los muertos en aquella época) que significaba que el hijo del hombre debía morir.
Según el exeta católico Raymund E. Brown, dice que los magos bien pudieran ser originarios de Persia, Babilonia o Arabia por el tipo de regalos ofrendados y por su indumentaria persa de túnicas ceñidas de mangas largas con pantalones y gorro frigio.
La estrella pudo ser una “Nova” (Mega estrella) que pudo ser visible incluso de día; un cometa es la segunda conjetura, pues se sabe que el cometa Halley apareció 11 o 12 años antes de Cristo en Europa, China y Japón, finalmente una conjunción planetaria entre Júpiter, Saturno y Marte se repite entre cada 8 o 5 años y que habría sucedido en el 7 al 6 A.C.
En fin, de lo que sí estamos ciertos es que “Los Magos de Oriente” representan en todo lugar y hasta nuestros días lo mejor del saber y la religiosidad que los llevó encontrar a Jesús a través de la revelación natural, concluye el Teólogo Raymund E. Brown.
Gracias.

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