2019

Por: David Lópéz
Cuatro y tantos de la mañana, 31 de diciembre, por fin se acaba el 2018 último día del año, este se va con su alegría y sus sonrisas de colores, risas para ocultar los sinsabores, tristezas como plagas en primavera, y soledades como alma de marioneta, cierro los ojos, trato de dormir, sólo cielo arriba, suelo abajo, una tenue luz de neón me hace retroceder el pensamiento ¿Cuántas veces tuve que disimular la amargura? ¿Cuántas veces acudí a dioses novedosos para buscar la fortuna? ¿Cuántas veces me mandé una pastilla para encontrarme con el sueño? Y así purgar mis fantasmas y los malos pensamientos, a calibrar mis miedos para matar los recuerdos, para desintoxicarme del pasado y de la melancolía, por eso tengo una actitud en stand by, por si algún día me deprime tengo la firme convicción de que este año me consolido, tengo en mi mente la imagen de Dios y en mi pupila la palabra bendición, tengo una dosis de perdón por si hacen algo que me duela.
Hoy ante el año nuevo, ante la incertidumbre del futuro y ante la edad de que ya no te importa el que dirán, ni la marca de la camisa, ni si se te ve bien la ropa sino lo cómodo que te sientas, quiero cerrar el año enviando un afectuoso abrazo a los muchos amigos que conozco y a los muchos más que no conozco, pero que la palabra en el éter nos ha permitido tener un hilo de comunicación pensamiento y sentires comunes. Deseo lo mejor, dentro de lo posible, a todas y todos. Decirles que vivir, aunque no nos demos cuenta, es “luchar casi permanentemente”. “Luchar por mantenernos vivos, por prolongar la vida, que es lo más trascendente. Pero luchar con la ilusión de lograr algo que contribuya a mejorar la suerte de los nuestros, de nuestros amigos, de nuestra sociedad, del pequeño solar donde nos ha tocado nacer y transcurrir”.
Hay mucho de sueño y mucho de utopía y de deseo, y tiene que haber voluntad porque en definitiva es brindarle una causa a nuestra vida”. Se puede vivir por haber nacido, pero también se puede vivir parte de nuestra vida dándole una orientación, un sentido, y podemos ser, mínimamente, trazadores del rumbo de nuestra vida, Es hermoso luchar, hacer algo por los demás, Es hermoso transcurrir, luchar, tratar de diferir la muerte, con la ilusión y el sentimiento de hacer algo, un poquito, por los demás. Es inevitable cometer errores, tener fracasos, pasar por angustias y alegrías, “pero nunca la tarea está terminada, porque todos los días amanece, pero todos los días también oscurece”. “Por eso es bueno, al cerrar un año, mirar el cielo, lo infinito del Universo, lo pequeño de nuestra existencia y decir: ¡Qué hermosa es la existencia, sentir, amar, querer la vida y luchar por multiplicar las condiciones de vida de aquellos que nos rodean! ¡Feliz Año! ¡Feliz tiempo venidero!” (HASTA LA PRÓXIMA SDQ)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *