…Y la mujer obtuvo el derecho de votar

Por: Dr. José AscenciónTijerina Flores

Un sábado 17 de Octubre de 1953, México amanecía con una noticia ansiada que fue publicada en el Diario Oficial mediante el siguiente Decreto: Artículo 1° Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además los siguientes requisitos: 1° Haber cumplido 18 años siendo casados o 21 si no lo son y 2° Tener un modo honesto de vivir; antes, el primer párrafo del texto decía “son ciudadanos de la República todos los que teniendo la calidad de mexicanos”. Así, el decreto que cambiaba una pequeña línea de la Constitución, era en realidad la culminación de una tarea ardua iniciada muchos años antes.
Las primeras manifestaciones de la lucha feminista por ejercer el derecho a decidir el rumbo político de México se dieron entre los años 1884 y 1887 (muchos años de retraso con respecto a otros países) cuando por primera vez una publicación de la revista “Violetas del Anáhuac” fundada y dirigida por Laureana Wrigth González y escrita solo por mujeres, demandó el sufragio femenino.
Aunque ello no causó mayor impacto ni trascendió en una sociedad por demás machista, pero sí marcó el punto de partida para tal intención.
En 1910, diversas asociaciones se unieron al coahuilense Francisco Ignacio Madero, entre ellas el club femenil anti releccionista “Las hijas de Cuauhtémoc”, poco tiempo después, sus integrantes protestaron por el fraude en las elecciones y demandaron la participación política de las mujeres.
El 13 de enero de 1916, se realizó el primer Congreso Feminista, impulsado por el General Salvador Alvarado, Gobernador de Yucatán.
Uno de los principales acuerdos a los que se llegó, fue demandar que se otorgara el voto a las mujeres, lo cual obtuvo gran respuesta. La Constitución Política de 1917 no negaba la ciudadanía a las mujeres, mucho menos su oportunidad de votar; sin embargo no se otorgaban expresamente esos derechos.
En 1937, el Presidente Lázaro Cárdenas estuvo a punto de reformar el Artículo 34 constitucional impulsado por un intenso movimiento de las mujeres afiliadas al Partido Oficial; incluso mandó el proyecto a la Cámara de Senadores.
La iniciativa fue aprobada al siguiente año, sin embargo, cuando parecía que se daría el ansiado decreto, se dejó en el olvido aquel proyecto.
El 24 de Diciembre de 1946, la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa enviada por el Presidente Miguel Alemán en donde se establecía que las mujeres participaran en las elecciones municipales en igualdad de condiciones que los varones, con derecho a votar como también a ser elegidas para ocupar cargos o puestos públicos de importancia.
Aquel largo camino parecía acercarse a su fin. Don Adolfo Ruiz Cortines incluyó el voto femenino en sus promesas de campaña y ya como Presidente lo hizo realidad.
Aquel día de octubre de 1953, se consumaba una lucha, pero comenzaba otra “que aún no ve el final”: la equidad plena en la sociedad mexicana (Luis A. Salmerón, historiador y escritor).
Desde entonces, la mujer tiene gran participación en los procesos electorales (quizá más que los varones) y poco a poco, en todos los rincones de México, incluso en nuestro Cadereyta es muy notoria su participación, tal vez no esté muy lejano el día en que una mujer sea la “guía” que lleve a mejores destinos a este querido país que es México.
¿No lo cree así amable lector?

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