El reto de la madre de una quinceañera

*Se viste de payasita para poder acompañar a su hija en su fiesta de quince años por prohibición de su padre

Miguel Oscar Pérez
CD. BENITO JUÁREZ, N.L.-
“Yo no nací de un huevo”, decía Ximena Zuzeth Andrade López a su padre, defendiendo la presencia de su madre en su fiesta de quince años.
Los problemas arreciaron, los padres de Ximena se separaron cuando ella tenía apenas 5 años y desde entonces no se habían podido llevar bien a pesar de tener una hija única de por medio y el padre, no permitía a la madre estar en la fiesta de la hija de ambos, a pesar de haber cooperado para la realización de la misma.
La tristeza invadía el rostro de la festejada, quien quería a su madre en su fiesta y ya no tenía el gusto por la misma, ya que aunque ella vivía con su madre, al tocarle estar de vacaciones con su padre, este aprovechó para imponerse y pretextaba falta de respeto a su nueva esposa, con la que se casó 38hace apenas nueve meses.
En definitiva, el padre se negaba a que la madre acompañara a su hija incluso no permitió su nombre ni el de ella en las invitaciones.
Pero para la madre con el corazón destrozado tuvo una idea para ella arriesgada, pero audaz: programó el regalo sorpresa con un show de payasos que le ayudarían a ejecutarla, porque como dijo la madre Brigitte López Arellano: “Por una hija se hacen muchas cosas”.
El padre hizo el “favor” de aceptar el regalo sorpresa y el show de payasos para Ximena Zuzeth y la madre seguiría con su plan para poder estar con su hija, aunque fueran unos minutos en su fiesta de cumpleaños.
Fue con el director de Los Greñuditos en sus oficinas de Juárez y le expuso un plan: se haría pasar como payasita para estar con su hija y entregarle un regalo.
“Nunca hemos hecho eso”, dijo el también payaso, pero aceptó ayudar a la madre emocionada, pero no dijo nada a Los Greñuditos, evitando que se filtrara el plan de la señora Brigitte.
La madre de la quinceañera fue a comprar tela para hacer el vestuario para esa ocasión especial y mandó hacer el traje de payasita con una conocida, mientras su madre y abuela de la quinceañera le prestaba la peluca azul que tenía guardada para llevar a cabo “la locura” de una madre.
Port fin llegó el sábado cuatro de agosto, y mientras la quinceañera se ponía su vestido, la madre se probaba el traje de payasita que se había mandado hacer para esa ocasión tan especial.
La celebración inició con una misa, el cura en su misa pidió la presencia de la madre de la quinceañera y ella contestó: “Es que mi mamá no fue invitada”.
El cura molesto preguntaba cómo era posible eso y acortó la homilía por esa muestra de egoísmo y machismo del padre de la bella jovencita quien llegaba a la edad de las ilusiones con sus padres separados.
Triste por no tener a su mamá con ella en esa fecha tan importante, Ximena fue llevada al salón donde empezaron a llegar los invitados, entre ellos la familia de su madre, ya que a ellos, el papá si les permitió asistir.
Dentro del programa, Los Greñuditos estaban previstos para actuar a las 23:00 horas, pero tuvieron por la idea de la madre de la quinceañera un retraso de una hora.
Al llegar al lugar, el representante de los payasos les reveló el plan: “la señora va a salir con ustedes y va a entregarle un regalo a su hija, porque su padre no le permitió estar en la fiesta”.
Sorprendidos los payasos empezaron a maquillarla y a ayudarle a vestirse con su traje confeccionado exprofeso para esa ocasión.
Al bajarse de la camioneta, el padre de la quinceañera los recibió molesto por la tardanza de una hora del show; estaba cara a cara con ellos, mientras la madre de la quinceañera escondía su rostro por temor a ser reconocida y corrida del lugar sin ver a su hija.
Después de la discusión entraron al salón, los payasos trataba de ocultar a la madre de la jovencita y la sentaron en una silla, pusieron a su madre en la parte trasera y casualmente coincidió muy cerca donde estaba su ex esposo.
Empezó el show de los payasos con los chistes y bailes y la madre asustada miraba de reojo al padre de su hija que pocos metros de ella aplaudía el show, pero empezó a fijarse en la payasa y se le hizo familiar algo en ella. ¡La había reconocido!
Impedido para detener el show, dejó de aplaudir y dubitativo se fijaba aún más en esa payasita que se le hacía familiar.
Por su parte, Ximena Zuzeth reconoció un teléfono celular que grababa en vivo: ¡Era el de su madre! mirando hacia todos lados la buscaba, pero no la encontró y de nuevo volvía la tristeza a su rostro.
Por fin paró la música, el payasito animador le indicó que estaba por recibir un regalo muy especial mientras los demás payasos tapaban a su madre quien tenía la caja con el regalo sorpresa en sus manos.
Poco a pocos los artistas hicieron una valla y la madre de Ximena Zuzteh empezó a acercarse poco a poco a ella y le entregaba la caja, pero la quinceañera no reconocía a su progenitora.
“Ella es una personita muy especial que te quiere mucho”, dijo el animador, pero la festejada no se daba cuenta de lo sucedido. “¡Mírala a los ojos!”, le dijo.
“¡Mamá!”, dijo la festejada, mientras se echaba en sus brazos en total desafío a su machista padre. “Este es el mejor regalo que me has dado”.
Después del emotivo encuentro lleno de lágrimas y de felicidad, la mujer se dirige a los payasos, que emocionados al igual que muchos invitados veían la particular escena y les dice: “Vámonos porque ya nos van a correr”.
Y rápidamente salieron del salón dejando atrás a un padre frustrado, a una quinceañera feliz y a una madre satisfecha, porque al fin de cuentas: “Por una hija se hacen muchas cosas…”.

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