Del ring a la misericordia

*Afanadora de presidencia es promotora de lucha y comparte con los pobres sus ganancias

Miguel Oscar Pérez
CD. BENITO JUÁREZ, N.L.-
Quien iba pensar que Elenita Juárez, esa mujer pequeña de estatura y de apariencia frágil, pero de corazón muy grande, pudiera levantarse del suelo, para extender sus alas y cubrir a los suyos y a los ancianitos y a las madres solteras y a los niños.
María Elena Juárez Pesina, en la primera década de este tercer milenio, sufrió un abuso de autoridad muy grande, ya que teniendo su casa fincada y con escrituras en mano, fue despojada de ella por autoridades judiciales corruptas y abogados rapaces que la dejaron de un día para otro literalmente sin su casa.
Ella empezó a sufrir al quedar en la calle, viviendo de arrimada junto con sus demás familiares hasta que con esfuerzo y dedicación se hizo de un lugar pequeño donde vivir.
Logró un empleo modesto en el área de limpieza de la Presidencia Municipal de Juárez, donde empezó a ahorrar para un sueño en su mente y en el corazón.
Empezó a trabajar una pequeña arena de lucha libre en la calle Monte del Río y Monte Largo, en Monte Kristal tercer sector, animada por su familia, ya que uno de sus hijos y un nieto son luchadores.
La modesta arena de barrio, donde su piso es de tierra, pero la fe de la propietaria es de acero, empezó a dar frutos económicos, pero Elenita no quiso quedarse con las ganancias y movido su corazón a misericordia por los recuerdos de aquellos días en que andaba rodando sin casa por la calle, fundó su comedor denominado Centro de Amor, Ayuda y Paz, donde se les da alimento a ancianitos, madres solteras y niños cada sábado de las ocho de la mañana a las 13:30 horas.
Quizá más de uno ha visto a Elenita haciendo su trabajo de limpieza en las oficinas del alcalde, pero no se imaginan, que esa afanadora, es empresaria de lucha libre, pero más grande es su labor de ayuda a los necesitados apoyada por las voluntarias Mary Carrizales, Bety Esparza, Elena Guadalupe Hernández y Nancy de la Fuente.

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