Capitán José De la Garza Rodríguez… encomendero, alcalde mayor y ciudadano ejemplar del Cadereyta de 1657

Por: Dr. José Ascención Tijerina Flores

Serias acusaciones recibió nuestro personaje de hoy, pero declaraciones de testigos escritas por el Capitán Alonso de León y rescatadas por el Don Israel Cavazos Garza nos hacen saber lo siguiente:
Fray José Cortina padre predicador de los indios en el convento de Cadereyta, declara que es falsa la acusación en contra del Capitán De la Garza y la atribuye al deseo de los indios de no verse sujetos a doctrina. Textual dice el documento “En el curso de 14 años que administra estos dichos naturales, no ha conocido encomendero que más bien trate a la gente que el dicho Capitán dándoles doctrina y enseñanza, vestuario y comida bastantemente”.
La “peste” que asoló la región en 1661 fue fatal para los indios, pues atribuían ese mal al propio Capitán De la Garza “por la gran peste que podía causar trayéndolo por el contagio”.
El Frayle defendía al Capitán De la Garza y añadía que no solo les buscaba remedios y quien los cuidase cuando estaban convalecientes, “sino que los cargaba sobre sus propios hombros no temiendo al contagio y en particular a un indio llamado “Juanillo el baizero” a quien el capitán pasó en peso de un jacal a otro”.
Otro Fray llamado José de Paz presidente del convento manifestó que, “por hallarse indispuesto Fray Cortina le tocó a él ir a auxiliar espiritualmente a “Pascualillo” a quien encontró en su tapete con bastante ropa para su abrigo y limpieza toda en su jacal”. Agregó que “al voltearlo para aplicarle los santos oleos, no le vio hinchazón ni llaga o herida por azote ni pescuezo roto”.
Coincidió así su versión con la del Padre Cortina al decir el Capitán encomendero a diferencia de muchos otros ponía “no solo el cuidado, más también la obra” y que en muchas ocasiones que había ido a administrar los sacramentos “lo he visto asistir personalmente a volver a los indios, arroparlos y otras acciones nacidas de amor y caridad”.
Además, agregó el religioso que le constaba como contrató a personas para que les cuidasen en la epidemia, particularmente a Catana, mujer de Miguel Ángel que le limpiaba las supuraciones de las viruelas, agregando que nadie de la gente de su servicio había muerto sin los sacramentos y que pagó al convento las “ovensiones” no solo a 30 indios que llevó a dar sepultura eclesiástica sino que también de los que murieron en su tierra.
Los alimentaba (agregaban los frayles) en abundancia teniendo además los indios “su propio troje”.
El Padre Paz concluyó diciendo que deberían tenerlo “cuando no por amo y encomendado, por hombre que les ha sido padre para su sustento de ellos, como lo enseña la experiencia y la voz común de este reino que así lo aclama”.
El Gobernador Martín de Zavala con sus asesores letrados de Zacatecas, absolvió de toda culpa a José De la Garza y sentenció: “no acostumbren sus paternidades dar semejantes consejos a los hombres legos, en que priven a los naturales por causa de peste el no darles sepultura eclesiástica, pues con ahondar una vara o dos más la sepultura y echar a los cuerpos muertos cal se resguarda el encomiendo.
El Capitán José De la Garza encomendero ejemplar nacido en el reino de León hacia 1616, Pedro De la Garza fue su padre y Doña Inés Rodríguez su madre.
Fue regidor del primer cabildo de Cadereyta de 1638, viajó como alférez a la jornada a Tampico en 1645 dirigida por el Capitán Alonso de León.
También en 1657 fue nombrado Alcalde Mayor de Cadereyta, cargo que ejerció hasta 1665 cuando al parecer fue el año en que murió.
Tomado del libro “Personajes de Nuevo León” del Don Israel Cavazos quien a su vez había rescatado estos documentos de los escritos del Capitán Alonso De León.
Gracias.

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